Nunca pensé que las “Nuevas Tecnologías” acabaran teniendo tanto que ver con ocupaciones tradicionales de la sociedad pre-industrial como la agricultura (al menos en su versión mercantilista actual).
Pero, ¿qué tienen que ver la velocidad y el tocino?, te estarás ya preguntando, amable lector. Para despejar cuanto antes tu incertidumbre, te resumiré en una sola frase mi experiencia de doce años al respecto: tanto en la agricultura como en la publicidad online el único beneficiado es el parásito intermediario.
Así ha sido, es y será. Después de haber colaborado con agencias publicitarias diversas, antes y después del famoso “boom” de las punto com, estoy en condiciones de aseguraros que si tú ganas uno ellos ganan diez (o cien, que eso nunca lo sabremos). Ni antes ni ahora hay más explicaciones estadísticas de tus ingresos que las que ellos quieran darte… si es que te dan alguna.
Hay que decirlo alto y claro: la publicidad en Internet es un puto timo cuyas víctimas son los bloggers y webmasters. Y cada vez más…
Me explico. Hace años, la simple exposición de un anuncio (denominada pomposamente “impresión”) generaba una ganancia -aunque fuera mínima- para el creador de los contenidos. Después, los vivales de turno inventaron el pago por click, un robo a mano armada en el que el webmaster sólo cobra por aquellos anuncios en que el usuario hace clic. ¿Alguien puede imaginarse algo similar en los medios tradicionales? O sea, que “El País” sólo cobrara por un anuncio de Cacharel si el periódico lograra demostrar que el anuncio no pasó desapercibido y generó alguna propensión a la compra en algunos de sus lectores?
Pero eso no es suficiente. Algunos de estos e-explotadores se están atreviendo con la tercera fase: el blogger sólo cobra por aquellos anuncios exhibidos, cliqueados y que además generan una compra confirmada. Obviamente las condiciones ya resultan draconianas de por sí, pero lo peor es que tú jamás podrás comprobar los resultados.
De este modo, simple pero generalmente aceptado, los blogs pierden la partida publicitaria frente a los medios tradicionales, a la vez que generan abundantes ingresos para los intermediarios.
Por tanto, si alguien tiene un blog y quiere seguir mi consejo, que no coloque otra publicidad que la que logre negociar directamente con la empresa anunciante, a tanto el mes y punto pelota. La simple exhibición de las marcas también tiene un valor del mercado, del que el blogger ha de recibir su parte correspondiente.
Ceder la gestión de publicidad a los intermediarios equivale a hacer el primo. El agricultor puede necesitar que alguien envase, transporte, distribuya y comercialice su mercancía. El blogger no. No entender eso y no plantar cara a una situación tan profundamente injusta y abusiva como la actual, acaba llevando a la desmotivación, el hastío y eventualmente el cierre.
Así nos están ganando los medios tradicionales la partida. Y no se trata sólo de publicidad; se trata de supervivencia.
Publicado por Admin el 23 de Diciembre de 2008 en Kriptopolis.

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